La nota de prensa tradicional ha muerto, viva la nueva nota de prensa
febrero 17, 2026
Durante décadas (lustros, ¿siglos?), la nota de prensa ha sido una de las herramientas fundamentales de la comunicación corporativa y de las relaciones con los medios. Su estructura clásica -titular, entradilla, cuerpo informativo y datos de contacto- ha acompañado a generaciones de periodistas y comunicadores. Sin embargo, en el nuevo ecosistema mediático marcado por la digitalización, la fragmentación de audiencias y la sobreabundancia de información, su uso y su valor han cambiado.
La nota de prensa nace como un instrumento eminentemente informativo. Su objetivo siempre estuvo claro: facilitar a los medios datos contrastados y estructurados sobre un hecho noticioso, ahorrando tiempo al periodista y garantizando la coherencia del mensaje corporativo. Durante muchos años, su éxito se ha medido casi exclusivamente por su publicación literal en un medio: cuanto más se parece lo publicado al texto enviado, mejor. La relación entre empresas, agencias y periodistas era más directa, los canales estaban bien definidos y la competencia por la atención era mucho menor. Bastaba con “tener algo que contar” y enviarlo a la base de datos adecuada.
Pero por supuesto, la llegada de internet, el email y posteriormente las redes sociales cambió radicalmente las reglas del juego. Enviar una nota de prensa dejó de ser costoso (¿quién recuerda aún las interminables fotocopias, el grapado y ensobrado, los mensajeros en moto que las repartían en las redacciones o, poquito más adelante, el sempiterno chillido del fax que las enviaba y recibía sin cesar?) y asó a ser inmediato, lo que provocó un efecto colateral evidente: la saturación de las redacciones. Y si entonces era lícito y hasta recomendable llamar para saber si el dichoso sobre se había recibido, hoy un periodista puede recibir decenas -o cientos- de notas de prensa al día y esas llamadas han dejado de ser manejables. Por otro lado, al ser ‘gratis’ los envíos se multiplican en bases de datos a veces heredadas y no siempre comprobadas, lo que provoca que de esas cientos de notas que recibe el sufrido periodista, muchas no estén adaptadas a su línea editorial, a los temas de los que escribe o no le aporten un enfoque noticioso real. Como consecuencia, la tasa de apertura y publicación ha caído drásticamente.
Y cómo la reinventamos
Tenemos claro, todos los que nos dedicamos a la comunicación, que necesitamos una herramienta de comunicación con los periodistas, que debe ser, en la medida de lo posible, ‘multireceptor’, y que ya no podemos entenderla (o no siempre) como un texto destinado a su publicación directa. La función de la nota de prensa, por tanto, ha evolucionado pero su esencia se mantiene. Hoy, su misión es proporcionar información fiable y verificable (como siempre), servir de base documental para periodistas (que también deberían poder consultar información adicional online), posicionar a la marca como fuente experta en la mente de los receptores, alimentar otros canales de comunicación como web, redes, newsletters (eso es, ya no se escribe ‘solo’ para los periodistas) y reforzar la coherencia del relato corporativo.
Además, la nota de prensa ya no compite sólo con otras notas, sino con informes, hilos de X, posts de LinkedIn, newsletters y contenidos generados por IA. Para destacar, debe aportar valor real. El mensaje puramente corporativo o comercial ha perdido eficacia. En este nuevo escenario, por tanto, la clave no es solo qué se cuenta, sino cómo, cuándo y a quién. Hoy, los medios buscan datos propios o estudios, tendencias, contexto de actualidad e impacto social o económico de lo anunciado. Y todo ello con más imágenes, vídeos, enlaces, informes y la mayor personalización de la que seamos capaces para adaptar el contenido a los diferentes sectores es clave para que llegue donde queremos. Así todo, digamos que lo que ha muerto realmente es el autobombo.
Entonces, ¿tiene futuro la nota de prensa? La respuesta es sí, pero no en su versión más rígida y automatizada. Su eficacia depende ahora de una condición clave: pensarla desde el receptor, no desde la organización que la emite. Porque, sin dejar de ser una herramienta, como decíamos, ‘multireceptor’, lo cierto es que el envío masivo e indiscriminado ha demostrado ser poco eficaz. En su lugar, gana peso una estrategia basada en conocer a los periodistas y sus intereses, personalizar los enfoques, ofrecer exclusivas o ángulos específicos y construir relaciones a largo plazo.
La nota de prensa no ha muerto, ha madurado. En agencias como ComBoca, entendemos esta evolución como algo esencial para diseñar mensajes relevantes, construir relaciones sólidas con los medios y ayudar a las marcas a contar historias que importen.
