En agosto, la comunicación no se va de vacaciones

En verano muchas empresas levantan el pie del acelerador. Las reuniones se reducen, las agendas se vacían y parece que todo queda en pausa. Pero la realidad es que la comunicación no se detiene. Los medios siguen publicando, las redes sociales siguen activas y la audiencia, aunque cambie sus hábitos, no desaparece. Por eso, agosto puede ser una buena oportunidad para quienes deciden no desconectar del todo.

Cuando la competencia baja el volumen, se abre espacio para destacar. En un mes con menos saturación informativa, los contenidos bien planificados pueden tener mayor visibilidad. Es un buen momento para posicionar temas estratégicos que preparen el terreno de cara a septiembre. Mantener la comunicación activa durante el verano no solo evita empezar desde cero después de las vacaciones, también permite llegar al nuevo curso con ventaja.

Además, agosto es un mes en el que las redacciones de los medios, aunque con equipos reducidos, siguen buscando buenas historias. Con menos notas de prensa en sus bandejas de entrada, los contenidos bien trabajados tienen más posibilidades de ser leídos y publicados. También influye que la agenda política se ralentiza: con los dirigentes políticos de vacaciones, disminuye el peso de la actualidad institucional y se abre espacio para otros temas. Es el momento en el que los medios pueden dedicar más atención a reportajes de fondo, historias humanas o contenidos especializados que, en otros meses, quedarían eclipsados por la presión informativa. Este contexto puede marcar la diferencia entre pasar desapercibido o convertirse en una referencia informativa.

La audiencia, aunque con ritmos distintos, sigue ahí. Las newsletters se leen desde la playa, las redes sociales acompañan los desplazamientos y la prensa digital continúa siendo una fuente constante de información. La clave está en adaptarse: ajustar formatos, horarios y mensajes para estar presentes sin invadir.

Otro beneficio de no bajar la guardia en verano es que permite sembrar temas de largo recorrido. Lo que se trabaja en agosto ayuda a construir la base de conversaciones y posicionamientos que serán clave en los próximos meses. En comunicación, preparar el terreno antes de septiembre es una ventaja que se nota cuando el resto empieza a correr.

Porque agosto no es un mes perdido, sino un mes distinto. Un tiempo para ganar visibilidad cuando otros descansan, para construir relaciones con los medios sin el ruido habitual y para sembrar los temas que tomarán fuerza en septiembre. Al final, se trata de entender que la comunicación no se apaga con el calor, solo cambia de ritmo, y quienes saben acompasarlo tienen mucho terreno ganado.

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