De la noticia impresa al podcast, nuevos formatos que compiten por el interés del receptor
El ecosistema digital avanza a una velocidad vertiginosa. Las audiencias cambian, los algoritmos evolucionan y las marcas se ven obligadas a replantearse cómo conectan con sus comunidades (compradores, seguidores, admiradores…, públicos en general). En este contexto, los formatos de contenido emergentes están ocupando un lugar protagonista en las estrategias de comunicación. Entre ellos destacan los podcasts, las newsletters modernas y un fenómeno que hace pocos años parecía impensable: TikTok como espacio B2B.
Estos formatos no sólo están creciendo en consumo, también están transformando la forma en que las empresas construyen notoriedad, generan leads y consolidan relaciones de confianza. Y no se trata sólo del natural relevo generacional de los lectores/oyentes/televidentes, sino de un cambio radical en el sector. Veamos cómo entender y aprovechar cada uno de ellos.
La radio cuando tú quieras: Aunque no es un formato nuevo (después de todo, la radio a la carta hace ya muchos años que existe), el podcast vive un boom. Las razones son claras: es un contenido íntimo, accesible y que acompaña a la audiencia mientras realiza otras actividades. Hoy, los podcasts corporativos se han consolidado como una herramienta de comunicación potente, especialmente en sectores donde la autoridad y la profundidad del discurso son clave. Para las marcas, este formato distendido, conversacional y con la cercanía que proporciona la voz, es un interesante canal que les permite humanizar el mensaje al mismo tiempo que profundiza en temas complejos que pueden no tener cabida en el informativo tradicional. Incluso, cada vez más, muchas empresas medianas y grandes se animan a crear sus propios canales de podcast para llegar a sus diferentes públicos y como posicionamiento digital. Son una magnífica oportunidad de presencia y reconocimiento, pero cuidado, sin embargo, con la sobresaturación de propuestas, ya que el exceso de oferta diluye muchas veces la visibilidad.
Newsletters sin parar: Desde que internet existe, las newsletters han arrastrado la reputación de aburridas, ya que la mayoría eran meros emails promocionales que saturaban la bandeja de entrada. Pero hoy la historia es completamente distinta. El formato ha ido evolucionando con los tiempos y las newsletters modernas se han convertido en productos editoriales en sí mismos, con voces claras, contenidos valiosos y comunidades fieles que esperan cada entrega. El marketing basado en datos permite que la personalización sea más real que nunca, y su presencia directa en el buzón de entrada hace que puedan leerse en cualquier momento y sin el ruido de las redes sociales. Bien entendidas y practicadas, las newsletters pueden ser una oportunidad extraordinaria para las empresas (y, por supuesto, también para los medios), ya que permiten posicionarse como referente en su sector, acompañar el proceso de decisión de compra y generar tráfico y retención hacia otros canales propios.
De adolescentes a presidenciables: Cuando TikTok comenzó a crecer, pocos imaginaron su potencial para las marcas, incluso las B2B. Parecía un territorio exclusivo de entretenimiento adolescente, bailes virales y humor. Sin embargo, la plataforma ha demostrado una capacidad única para viralizar ideas, educar y humanizar empresas, y hoy ya es usada por consultoras, despachos, startups tecnológicas y perfiles expertos. En el algoritmo está la clave: puesto que TikTok prioriza el interés del usuario, no el número de seguidores, permite que empresas pequeñas alcancen gran visibilidad. Además, el vídeo corto facilita la pedagogía, y humaniza la marca, con rostro y sonrisa, acercándola al usuario. Mientras otras redes sociales han caído en desgracia para usos corporativos, TikTok parece estar viviendo un florecimiento. Aprovecharlo es algo que sólo los más rápidos podrán lograr.
Y lo mejor de todo esto es que estos nuevos canales, y los antiguos, confluyen en la ansiada omnicanalidad y se pueden retroalimentar entre sí: un podcast puede generar clips para TikTok o LinkedIn; una newsletter puede destacar aprendizajes de un episodio o de un vídeo experto; TikTok puede dirigir tráfico hacia un whitepaper o un webinar. Las marcas que están capitalizando mejor estos nuevos formatos no son necesariamente las que producen más contenido, sino las que lo reutilizan con inteligencia.
Estamos convencidos de que estos nuevos formatos no son modas pasajeras (aunque sin duda evolucionarán tan rápido como lo hace el mundo digital), sino que representan un cambio profundo en cómo las audiencias consumen información y en cómo las marcas deben comunicar. Las empresas que adopten estos formatos de forma estratégica -entendiendo su esencia, su dinámica y su potencial- estarán mejor preparadas para conectar con una audiencia que busca contenidos útiles, humanos y relevantes.
